La nueva RUTA del CONTRABANDO comienza en la FRONTERA SECA entre Pindoty Porá y Sete Quedas

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La frontera seca entre Pindoty Porá (Paraguay) y Sete Quedas (Brasil) es donde se inicia la nueva ruta del contrabando. En el lugar la frontera está abierta para el contrabando. Por allí entran toneladas de mercaderías, y van a diferentes puntos del país. Una de las rutas conduce a Ciudad del Este y zona metropolitana. El camino esta infestados de controles pro coima. Son efectivos policiales y funcionarios de la Coordinación Operativa de Investigación Aduanera (COIA), quienes ante de combatir protegen todo el esquema. El control aduanero es débil y está más bien para la recaudación probolsillo.

Un equipo periodístico de AHORA CDE realizó el recorrido de la nueva ruta del contrabando que comienza en la frontera seca entre Pindoty Porá, Caindeyú-Paraguay y Sete Quedas, estado de Matto Grosso,  Brasil, y llega hasta la zona de Ciudad del Este.

La nueva ruta asfaltada es tambien la nueva ruta del contrabando.

Desde que se cerró la frontera y no se permite la circulación de vehículos pequeños por el Puente de la Amistad, al menos 150 furgones y vehículos menores, operan en la nueva ruta del contrabando. Todos los días los rodados realizan más de 400 kilómetros para traer mercaderías desde el Brasil sin mayores controles, pero pagando coimas.

Saliendo de Ciudad del Este se circula por la supercarretera de Itaipú, actualmente Ruta 07PY, hasta cruce Carolina. Desde allí por la Ruta 10 De la Residentas, al municipio de Corpus Christi, desde donde se toma la nueva ruta asfalta que va a hasta Pindoty Porá que tiene frontera seca con el municipio brasileño de Sete Quedas.

Todo es muy precario en la frontera seca en la zona Pindoty Pora,,departamento de Canindeyú.

Todo el camino es asfaltado y la divisoria es un camino donde prácticamente no hay control.

El puesto de fiscalización de la aduana es muy precario y está a unos 2 mil metros de la línea fronteriza.

El control que realiza la aduana en la zona es muy frágil. Casi no hay funcionarios de Migraciones, por lo que la circulación de rodados y personas es sin mayores inconvenientes.

Casi no se ve policías o militares en el puesto de control fronterizo, donde las barreras son neumáticos viejos.

Este es el puesto de control aduanero en la nueva frontera del contrabando. Muy precario todo.

La COIA que debería realizar controles serios y rigurosos dejan el camino libre para el tránsito de los vehículos productos ilegales. Sin duda reciben fuertes sumas de dinero.

Los camiones, camionetas y vehículos de paseo cruzan la avenida divisoria entre Paraguay y Brasil, compran los productos brasileños y vuelven al suelo paraguayo, sin más trámites.

Los lugareños indicaron que el movimiento de rodados aumento considerablemente en los últimos dos meses.

Los productos que más se buscan son azúcar, aceite, golosinas, además de bebidas y productos de limpieza.

Tras superar el frágil control aduanero el camino está minado de policías y funcionaros de COIA coimeros. Ninguno de ellos está preocupado con poner freno a la circulación de mercaderías en forma ilegal y si recaudar para sus bolsillos.

Las cargas que meten de contrabando llegan a los comercios y depósitos de CDE y zona metropolitana, como ser Minga Guazú, Hernandarias, y Presidente Franco.

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